domingo, 11 de julio de 2010

"EDITH SUÁREZ BARRETO. ¡GRAN CANTANTE QUE VIVIÓ EN SANTA ISABEL!.

Traeremos de la década de 1950, uno de nuestros más gratos recuerdos. En mi querida Lima, en el famoso Parque de la Exposición, allí donde existía una laguna y los viejos de esa época comentaban con nostalgia que hubo un Zoológico. Otros, hablaban de "panchito", el elefante que complacía al público "haciendo sonar su trompeta". Bien, en aquella hermosura de árboles, entre la Av. Wilson y el Paseo de la República, funcionaba Radio Victoria en los bajos de la Cabaña.

Año 54, animaban Carlos Alfonso Delgado y Marco Antonio Castro. Locutores comerciales, Ana María Álvarez, Alberto Arenas y José Carlos Serván. En medio de la laguna, un improvisado escenario daba cabida a los artistas ya consagrados y a las promesas. Aquí surgiría, Edith Suárez Barreto. promoción de Wara Wara, Edith Barr y Eddy Martínez, entre otros. Se vivía el bullicioso Carnaval Limeño, época del chisguete de eter, las serpentinas y el juego con agua.

Recuerdo a Edith Suárez, debutando una noche en el auditorio de "Victoria" y cantando dos éxitos de aquellos tiempos: "Luna Rosa", del repertorio de Xiomara Alfaro y "El ladrón", una guaracha hecha famosa por la cancionista ecuatoriana Fresia Saavedra. Completó su actuación, con clásicos boleros y ganándose el respeto del público. Los años, dieron oportunidad a Edith para grabar discos y conformar conjuntos como el recordado "Trío Yemayá" con Genaro Ganoza y Delgado.

Igualmente fué primera voz de "Los Quipus", cuando viajó al extranjero Carmen Montoro. Recorrió nuestro territorio y visitó el Ecuador, siempre conquistando a su público. Fue muy alegre en los escenarios y su ritmo era contagiante. Hizo muchas grabaciones discográficas que inundaban la radiotelefoní nacional. Esos sones cubanos servían para "mover el esqueleto" a todo bailar. Los boleros servían para incentivar el amor y toda su sensualidad de mujer, afloraba en cada título sugerente.

Sucedió un reencuentro, ya no como artistas sino como vecinos en Santa Isabel, una próspera urbanización de Carabayllo que nos permitió conocer a su madre, Doña Esther Barreto, con la que mantenemos una cordial amistad y siempre evocándola, porque Edith, nos dejó en este siglo. Fue una manifestación de dolor que vivimos todos sus amigos. Su féretro fue cargado en hombros y con la voz de la artista desde un reproductor sonoro, nos emocionaba y afectaba como si estuviera presente.

Doña Esther, con muy buenos años encima, es cuidada por Luchita de Zamora, su nieta. Hija de Edith, es heredera de su arte y propietaria de un local donde imparte ejercicios aeróbicos. Nosotros mantenemos un lazo de amistad con esta abuela que superando los años, cuida de sus jardines y no se rinde ante nada. Los nietos son su alegría y tiene en su corazón de madre el recuerdo de "EDITH SUÁREZ BARRETO", su amada hija y famosa como "El Sabor Tropical de Tacna

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