domingo, 11 de julio de 2010

ANTONIO RUBÍN. ¡GRAN AMIGO Y VECINO EN SANTA ISABEL!

Amigo de toda una vida.
Es mi gran vecino y amigo, Antonio Rubín. La vida nos unió desde el 20 de Julio de 1973, en una tarde de mudanza. En efecto, llegábamos al lugar que se iba a convertir en nuestro hogar para siempre: la floreciente urbanización Santa Isabel del distrito de Carabayllo, el más antiguo de Lima. Quien se iría a imaginar que encontraríamos al amigo de antaño, al joven de la calle Dante de nuestro Surquillo querido. Asi son las sorpresas que nos depara la vida.

Siendo ya horas avanzadas de la tarde, nos entregó su más cálido recibimiento. La casa contigua a la mía, es su querida vivienda. El y Margot, una esposa hecha a su medida, indagaron nuestros urgentes requerimientos y se hizo la Luz y el Agua. No habíamos previsto esta necesidad y la solución se presentó espontánea, acompañada de su grata vecindad. Yo, Gaby, mi esposa, y Juanita, Zoila y Carlitos, muy niños todavía, no salíamos de nuestro asombro ante tanta bondad.

Antonio, Renzo, Renato y Marga.
¡Qué bonita familia!
Así conocimos a Antonio Rubín y a Margot Córdova, pareja que nos dio la bienvenida al nuevo barrio.  Tuvimos el primer amigo de mis hijos: al pequeño Renzo. Vamos a cumplir 37 años de hermosa convivencia de amistad y durante este tiempo, todo ha sido unión y felicidad. Nuestros vástagos han crecido, son profesionales y se guardan el aprecio que la infancia marcó. Marga y Antonio, todavía en plena fortaleza, se regalaron con su último hijo, el correcto Renato, hoy tremendo ciudadano y un ejemplar papá. ¡Qué bonita familia!.

Pero no todo fue color de rosas. Años atrás, una experiencia casi trágica conmovió a la vecindad. Renato, amante de la velocidad y conduciendo su moto, sufrió un accidente. El dolor, lo vivimos todos. Se superó, porque en Los Narcisos, nuestra querida calle, la solidaridad se manifestó y ese incidente es sólo ingrato recuerdo. Hoy, la impetuosidad de Renato, ha hecho abuelos por dos veces a Margot y Antuco. Los nietos Fabián y Matías, corren y rayan los pisos en veloces "patinetes". ¿Y las paredes? Muestran trazos de futuros artistas.

El nieto Matías
Quiero referirme a la belleza infantil de Nur. Así se llama la nieta que les regaló Renzo y que es adoración de todos. El hermano mayor, es un destacado profesional cibernético, tanto es así, que un aviso publicitario en la televisión, usaba su imagen para destacar sus productos. Con mi hijo Juán Carlos, mantienen su amistad incólume y guardan una cercana relación profesional. Las fotos de mis nietos Alejandra y Joaquín, se lucen en la acogedora sala de la familia Rubín-Córdova en Santa Isabel. ¡Es un honor que agradecemos.

Rnzo, el padre de Nur.
Los años nos han gastado un poquito, pero nuestra amistad continúa impecable. Siempre con vigor y alimentada año a año, con los dulces higos y mejores uvas borgoño, cosechados en su huerta. Nuestras "tortas cumpleañeras" se comparten y siempre hay momento para oir el silbido de mi amigo, cual canario emisor en pleno canto, llamando ahora a los nietos, como antaño a los suyos. ANTONIO RUBÍN, su esposa Margot e Hijos y prole, ¡toda una generosa familia, con la que mantenemos una eterna amistad!. Gracias.



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